En los últimos años, la autopublicación en plataformas como Panodyssey ha transformado el ecosistema literario y ha permitido a numerosos escritores sortear a las editoriales tradicionales y conectar directamente con su público, construyendo carreras monetizables y una comunidad de lectores a su alrededor.
Es el caso de autores como Imane Tamli, escritora que comparte desde principios de año sus publicaciones en la red social paneuropea Panodyssey, “un lugar seguro y genuino donde puedes escribir lejos del ruido y la presión que se ve en otras redes”, y en el que los usuarios publican “por su amor auténtico a la escritura”.
Tamli ha encontrado en esta red una comunidad que se “ayuda mutuamente” con el intercambio de ideas y en la que incluso hay escritores que crean retos de escritura “solo por diversión”, de forma que se confecciona “un salón literario cálido y acogedor lleno de gente que siente un amor sincero por las palabras”.
“La gente se toma el tiempo de leer lo que escribes, dejan que las palabras calen, sienten cada emoción, cada matiz, interactúan con tu escritura de una manera muy genuina y auténtica”, ha expresado a EFE la autora del relato ‘La muñeca del ático’.
Suscripción «a medida»
Tamli ha explicado que los lectores se pueden suscribir a salas creativas concretas y seguir así solo los proyectos que le interesan con la seguridad de no seguir perfiles falsos -puesto que Panodyssey expide certificados de autenticidad a sus usuarios-, al tiempo que el equipo de moderación «elimina inmediatamente” textos violentos u ofensivos.
Para el CEO de esta red social, Alexandre Leforestier, la autopublicación permite escribir “con total libertad” sin tener en cuenta la opinión del editor y desarrollar habilidades paralelas como conectar con sus lectores en redes sociales o en ferias: “Es como en la música, un artista debe salir al terreno y crear vínculos”.
Según Leforestier, en el pasado la autopublicación “no estaba muy bien vista” porque las editoriales “hacían soñar” a los autores que querían firmar un contrato de publicación con una de ellas “a toda costa”; sin embargo, los creadores disponen hoy de herramientas digitales para “editar un libro, diseñar una portada, imprimirlo y venderlo”.
El mayor reto para un escritor autopublicado es, en su opinión, “comprender y aceptar que tendrá que invertir mucho tiempo en su público en un escenario en el que el trabajo de creación y escritura solo debe representar una parte de su tiempo”, ha continuado.
¿Cómo monetizar el contenido?
Así, Panodyssey, que colabora con EFE en la difusión de este contenido, tiene un sistema de monetización similar al de los autores que publican en la plataforma Patreon: donaciones puntuales o suscripciones a nuevos contenidos con una pequeña comisión, y sin necesidad de pagar un alojamiento web o a un informático para el mantenimiento ‘online’, lo que supone “un ahorro de tiempo, dinero y eficiencia”.
“Los autores autopublicados ganarán cuota de mercado frente a las editoriales, estoy seguro de ello”, ha afirmado, “porque las editoriales rechazan las innovaciones y los hábitos de lectura son cada vez más digitales y multiformato”.EFE
