Bambino

De Miguel Vargas a Bambino, el cine recuerda al pionero del mestizaje flamenco

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En apenas cuatro versos de ocho sílabas, el máximo que tolera la bulería, concentró el cantaor Miguel Vargas Jiménez «Bambino» toda una vida, resumió una época musical entre el final del Franquismo y la Transición, y descerrajó la puerta del flamenco ante otros sones.

Y todo ello lo hizo con «el arrebato, la pasión y fuerza enorme» que resume el cineasta Paco Ortiz en el título del documental dedicado a Bambino (1940-1999), «Algo salvaje», que acaba de estrenar en la 66ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) dentro del ciclo DOC España.

Bambino, una gran estrella

«Fue toda una figura a pesar de no tener el trasfondo mediático de otro artistas como Rafael, Julio Iglesias o Manolo Escobar, principalmente debido a su idiosincrasia, pero pudo llegar mucho más lejos porque tuvo todos los ingredientes para ser una gran estrella«, ha explicado Ortiz (Huelva 1978) en una entrevista con Efe.

El cantaor de Utrera (Sevilla), patria de otros insignes como las hermanas Fernanda y Bernarda, conjugó temperamento con un estilo «inimitable, propio y personal» y contribuyó, entre otras aportaciones, a un mestizaje que desembocó en un género propio, la Rumba Flamenca, de alto voltaje hasta que la ‘Movida’ de los ochenta le discutió el sitio.

Precursor del combo

«Cogía temas sudamericanos: coplas, rancheras y boleros, generalmente de estilo dramático, los metía por el compás de la bulería y hacía que sonara a flamenco», ha añadido Ortiz acerca de quien fue un «artista de artistas, rey de la rumba, el precursor del combo«, todo un referente de una época aunque «no fuera un creador en el sentido estricto».

Vivió y se entregó como si no hubiera un mañana, «no se plegó a nada ni a nadie» y acusó una generosidad enorme al ayudar a otros artistas como el propio Camarón de la Isla, «a quien paseó por los tablaos de Madrid» cuando Bambino era ya un referente con un público variopinto, «el de la golfería», donde no faltaban «grandes aristócratas», ha puntualizado.

Algo salvaje, el documental que narra su trayectoria

De todo ello habla «Algo salvaje», un nuevo documental de Paco Ortiz que añadir a una trayectoria donde figuran títulos como «Deportados 1969» (2011), el primero, y la serie «Historias del agua» (2021), el más reciente, con incursiones en el flamenco como «Trece Miguel Poveda» (2015), «Matilde Coral» (2016) y «Se prohíbe el Cante» (2019).

De la poliédrica personalidad de Bambino hablan, entre otros, el cantante Enrique Bunbury, «un gran admirador suyo»; el cantaor José Merce; la catedrática de la Universidad de Sevilla Cristina Cruces, y los periodistas Silvia Cruz Lapeña y Fidel Moreno, así como amigos y familiares de quien «cuando vio que ya no tenía sitio y vivió mucho, se conformó con poco, y eso es muy difícil».

De estrella a ciudadano llano, de Bambino a Miguel Vargas Jiménez

Rehuía los medios de comunicación, no aceptaba los ‘play back’ televisivos, lo cual le impidió una mayor proyección al no poder frecuentar los platós de programas tan populares en los setenta y ochenta como «Aplauso» y «Cantares»: era una persona «muy poco convencional, nada domesticada, vivió como quiso», ha glosado.

Durante la década de los ochenta, «cuando llegó la Transición y arrasa la Movida, su estilo no encajó en los moldes y regresó a Utrera para ser un ciudadano llano«, en un viaje de retorno, desde Bambino a Miguel Vargas Jiménez, ha apuntado el director.

«Aquí a veces no se encuentra reconocimiento ni incluso después de muerto; cualquier persona en otro país lo hubiera tenido mucho más», ha añadido Ortiz antes de recordar que con «Algo salvaje» ha pretendido «despertar los recuerdos de una generación y descubrir la figura de Bambino a otra».