BARCELONA, 19/01/2023.- El presidente francés, Emmanuel Macron, en una imagen de archivo. EFE/Andreu Dalmau/SOLO USO EDITORIAL DE ESTA INFORMACIÓN

Francia impulsa un debate sobre democracia en redes sociales y soberanía digital

El debate que el presidente francés, Emmanuel Macron, ha iniciado sobre democracia en las redes sociales y soberanía digital ha encontrado respuesta en servicios locales como la plataforma de creación literaria y periodística Panodyssey, cuyo CEO, Alexandre Leforestier, ha defendido otro internet posible, con “la reapropiación democrática del espacio digital”.

A finales de 2025, Macron pidió “la transparencia de los algoritmos” de las redes sociales, porque muchas están implicadas en “combates políticos”, y puso como ejemplo de “injerencia” una publicación de Facebook con millones de visualizaciones que hablaba de un golpe de Estado en Francia.

“Estoy a favor de un debate libre y abierto, pero esa gente [las redes] se burla de nosotros, les importa un bledo la serenidad del debate público, se burlan de la soberanía de las democracias y nos ponen en peligro”, advirtió Macron desde Marsella.

Democracia en «espacios digitales de intercambio»

En una entrevista con EFE, Leforestier ha recordado que Francia tiene una larga tradición de “espacios digitales de intercambio”, con el pionero Minitel (unos terminales parecidos a ordenadores con los que conectarse a foros y otros servicios, y que triunfaron en el país galo durante años) y ha apoyado el debate lanzado por Macron.

Ha recordado que, en una intervención pública ante la Comisión Europea, en 2019, él mismo ya apuntó a una reconciliación entre ética y tecnología que creara un ecosistema digital local alternativo a las potencias tecnológicas.

En su opinión, el debate público hoy está “confiscado por infraestructuras privadas estadounidenses y chinas cuyo modelo se basa en la ira, la simplificación extrema y la puesta en competencia permanente de las opiniones”, y optimizan el debate para la polarización, la desinformación y la violencia: “Es su modelo económico”.

En este sentido, ha resaltado algunas características de Panodyssey frente a otras redes sociales, como la defensa de los derechos de autor “en la era de la inteligencia artificial”; la lucha contra la desinformación, los contenidos falsos o el ciberacoso, y la transparencia tecnológica y algorítmica, todo ello en medio de uno de los principales objetivos de esta red social paneuropea: “El regreso del deseo de leer, escribir y crear en las pantallas”.

«La reapropiación democrática del espacio digital»

“En un mundo donde la palabra pública se ha convertido en un campo de batalla algorítmico, Panodyssey no promete viralidad. Propone algo mejor: la reapropiación democrática del espacio digital”, ha destacado.

Ha calculado que las soluciones de escritura y lectura en formato largo de esta red social -que colabora con EFE en la difusión de este contenido- funcionan hoy con 500.000 lectores “y están concebidas para llegar a 500 millones de usuarios europeos de aquí a 2030”, de forma que demuestren que “otro internet”, basado en los derechos de autor, la diversidad lingüística, la responsabilidad individual y la transparencia tecnológica, “es posible”.

Ya que Panodyssey no tiene publicidad personalizada por algoritmos para cada usuario, “no existe ningún incentivo técnico para impulsar los contenidos más violentos o simples”, y así, “la propia arquitectura de la plataforma elimina los conflictos”.

Además, como los textos muestran a su autor (incluso si es con seudónimo, existe un certificado de autenticidad), se reducen el acoso, las conductas tóxicas y la desinformación, sin necesidad de recurrir a una moderación “agresiva u opaca”.

Publicar en redes sociales extranjeras

Por otra parte, Leforestier ha criticado a quienes se proclaman “defensores de la República, de la cultura francesa o de la soberanía digital” pero “pasan sus días” publicando en redes sociales extranjeras: “Entregan voluntariamente la palabra pública francesa, los datos de los ciudadanos y la visibilidad de nuestros creadores a empresas extraeuropeas que no respetan ni nuestros valores, ni nuestras leyes, ni nuestros intereses estratégicos”.

“No se puede pretender defender la libertad de expresión en Francia y al mismo tiempo abandonar las infraestructuras del debate democrático a potencias extranjeras”, ha añadido. “La soberanía cultural y democrática comienza con la elección de las herramientas que utilizamos”. EFE