grifos y enchufes

De arreglar grifos y enchufes a competir por la Espiga de Oro en la Seminci

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Valero, Moha y Pep son tres trabajadores de fontanería y electricidad de Barcelona que han protagonizado el último proyecto de la cineasta Naus Ballús, un largometraje que mezcla ficción y documental y que ha conseguido que la película opte a la Espiga de Oro de la Seminci tras dos años de rodaje con actores no profesionales.

La labor de los plomeros no ha variado: arreglan grifos, desatascan tuberías y cambian los enchufes quemados, aunque esta vez tienen una cámara delante, un guion flexible y la improvisación en cada toma, creando una cinta que compite en la sección oficial de la Seminci en la que se vislumbran elementos de la vida cotidiana y que aborda el racismo y la integración de los inmigrantes.

Humor cotidiano con grifos y enchufes de protagonistas

La película española «Sis dies corrents» proyecta la empatía de la clase trabajadora con una gran dosis de «realismo, mucho drama, pero también humor cotidiano», ha detallado en rueda de prensa la directora, quien encontró a los actores no profesionales después de entrevistarse con más de mil personas y de estar varios meses en la Escuela Gremial de Instaladores de Barcelona.

«Tienen acceso privilegiado a cómo vivimos, a la gran diversidad de familias, hogares y formas de pensar que hay en nuestro país«, ha explicado Ballús, que durante dos años ha formando a los tres elegidos para estar delante de una cámara y abordar un guion adaptado a sus capacidades de interpretación.

«Ha sido complicado porque no somos actores. Es una película de gente de la calle para gente de la calle», ha considerado Valero Escolar, quien encarna al personaje del mismo nombre, al igual que sus compañeros.

Actores no profesionales

La trama aborda la primera semana de trabajo de un inmigrante junto a un compañero que muestra su rechazo por Moha y otro que está  apunto de jubilarse; cada día de la semana acuden a solucionar una avería, por lo que se conocen historias muy variadas protagonizadas también por actores no profesionales.

La realizadora, que aborda su tercer largometraje, ha explicado que primero quiso crear una relación de confianza entre los actores y el equipo, «básico para establecer un terreno seguro en el que ellos pueden volcarse y expresarse«, para después «escribirles una película a medida».

Para asegurarse de que las expresiones mostradas en la cinta fueran reales, el proyecto contó con un coach que posibilitó, por ejemplo, que el personaje inmigrante se cabrease de verdad con Valero, una escena que fue «el momento más duro», ha confesado Mohamed Mellali.

Un proyecto realista

La realizadora ha argumentado que «cuando expresas la ficción en beneficio de tu relato lo que haces es matar la realidad», y de cara a obtener el mejor rango emocional de los actores, han posibilitado que el proyecto adquiera tal realismo que incluso las averías y reparaciones que aparecen en la película eran reales.

«La ventaja de esta película es que, como éramos del oficio, era como si fuésemos a trabajar pero filmándonos», ha confesado Pep Sarrá, el fontanero jubilado que asume la «frescura» de la cinta, aunque reconoce que «ha costado».

El éxito de «Sis dies corrents», que ha participado en una decena de festivales y ha tenido gran acogida en Toronto o Londres, es «impresionante» según la productora, Miriam Porté, que detalla que ha sido un «trabajo de orfebrería» con un montaje que ha enfrentado más de 70 horas de grabación para una duración final de 85 minutos.