El tren de borrascas que pasa por Galicia ha detenido su marcha para respetar el día grande de Lalín, en el que se celebra el plato estrella de la comarca, su tradicional cocido. Una fiesta que este año tiene como pregonero al reputado cirujano coruñés Diego González Rivas y con la que la localidad pontevedresa se vuelca, con decenas de actividades que abarcan un mes entero.
La LVIII edición de la Feria del Cocido de Lalín, que está catalogada como feria de Interés Turístico Internacional desde 2020, ha comenzado a las 10:30 horas con la ceremonia de la Encomenda del cocido, presidida por el comendador de Honor y presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, acompañado del presidente de la Diputación de Pontevedra, Luis López, y en la que ha ejercido como anfitrión el alcalde de la localidad, José Crespo. A las puertas del Concello de Lalín, donde se celebraba la ceremonia, esperaba ya desde temprano la agrupación folclórica Carballo de Manteiga.
Comendadores del cocido

También vecinos que han pedido a algunos de los comendadores del cocido de este año, como el reconocido cirujano gallego Diego González Rivas -que ejerce también como pregonero- o el seleccionador español de fútbol Luis de la Fuente que le firmaran libros y balones y camisetas, respectivamente.
Este año han sido nueve las personas se unieron al plantel de los defensores incondicionales del Cocido de Lalín como comendadores: además de González Rivas y De la Fuente, se ha nombrado a la periodista y escritora Irene Villa, símbolo de superación, resiliencia y compromiso con la libertad y los derechos humanos, tras sobrevivir junto a su madre a un atentado de ETA en 1991 con tan solo 12 años.
También han sido nombrados con este título el empresario local Ramiro Mejuto, que dirige Megodeza; el reconocido especialista en el juego y el juguete, pintor y escritor Antonio Chaves, y el físico y divulgador y catedrático de electromagnetismo Jorge Mira.
«Defender el cocido de Lalín»
Completan la lista de encomendadores la conselleira de Vivenda e Infraestructuras de la Xunta, María Martínez Allegue; el secretario xeral de Política Lingüística de la Xunta, Valentín García, y la concejala y delegada de Turismo del Ayuntamiento de Madrid, Almudena Maíllo.
Todos han lucido capa, han sido nombrados por Crespo con el tradicional cazo y han pronunciado su juramento, por el cual afirman «defender el cocido de Lalín» y adquirir «el compromiso de degustarlo por lo menos una vez al año y a ser posible en compañía de los comendadores».
Tras firmar en el libro de Honor, se han dirigido al público para alabar el plato más famoso de la comarca de Deza. El cirujano Diego González Rivas, como ya es tradición, ha imprimido además sus manos en un molde. Ha asegurado que ha llegado al municipio «de milagro», ya que ayer estaba en Afganistán, operando en una misión, y tras cancelarle el vuelo a Madrid, las únicas opciones que le daban era llegar hoy a la capital.
«Como soy una persona inquieta, busqué todas las alternativas posibles y al final, cogiendo cuatro vuelos, llegué hoy a Madrid y conseguí estar aquí», ha declarado.
Desfile por las calles de Lalín
Tras la ceremonia de encomienda toda la comitiva ha desfilado por las calles de Lalín acompañada del sonido de gaitas, panderetas y tambores hasta la gran carpa del campo da Feira, donde Alfonso Rueda, junto a los comendadores, ha visitado algunos de los puestos con productos gastronómicos de la localidad, entre ellos la quesería Pazo de Anzuxao o el dedicado a la Fundación Diego González Rivas, donde se han tomado fotografías.
Tras la visita se ha procedido al pregón. Crespo ha revelado que hizo una ofrenda de doce huevos a Santa Clara, lo que ha propiciado que en Lalín hoy brillase el sol. El otro que ha brillado ha sido González Rivas, referente mundial de la cirugía torácica mínimamente invasiva y que según el alcalde es «el profesional gallego con más proyección internacional, operando en más de 140 países».
«La Feria del Cocido no es solo una fiesta, es una expresión colectiva, una declaración de orgullo y una forma de decirle al mundo que somos quienes somos y cómo entendemos la vida», ha expresado el pregonero, que se ha referido a Lalín como «kilómetro cero de Galicia», con un plato que es «una lección de tiempo y sabiduría».
El valor del proceso
Según ha dicho, el cocido de Lalín «enseña que el verdadero valor está en el proceso y que la sabiduría no está siempre en los libros, sino también las cocinas de las casas y en las manos de quienes aprendieron a hacerlo».
En su discurso, ha recordado que en su casa, el cocido «no era solo comida, sino un acontecimiento» que propiciaba su abuela Xulia, «sin prisas y sin medidas exactas». Cuando falleció, nuevas generaciones «cogieron el relevo» para cocinar ese momento de «celebración, unión y memoria».
Ya sea en los casi 30 locales que lo ofrecen o en las casas particulares, donde las familias se reúnen a la mesa alrededor de patatas, lacón, grelos y chorizos, el cocido sigue siendo motivo de fiesta. Una que tras el pregón ha arrancado con el desfile de carrozas liderado por los Dezas de Moneixas, y Lalaina, la cerda indultada este año que no formará parte del cocido. EFE