Las mujeres en América Latina y el Caribe defienden su autonomía corporal frente al avance de los autoritarismos. EFE/ Thais Llorca

Las mujeres en América Latina y el Caribe defienden su autonomía corporal frente al avance de los autoritarismos

(Información remitida por la entidad que la firma)

Oxfam advierte que en una región donde las élites concentran poder económico y político, las mujeres son las primeras en perder derechos… y las primeras en resistir.

En el marco del Día Internacional de las Mujeres, Oxfam publica hoy un llamado urgente a reconocer y proteger la autonomía corporal de las mujeres en América Latina y el Caribe, en un contexto de creciente autoritarismo, retrocesos en derechos y narrativas antiderechos que buscan controlar sus cuerpos, libertades y participación política.

El poder económico de las élites y su impacto político

El reciente informe de Oxfam «Contra el imperio de los más ricos” demuestra que los milmillonarios, apenas el 1% de la población global, influyen cada vez más en las decisiones políticas y moldean las reglas económicas en su beneficio, a costa de los derechos de las mayorías.

América Latina y el Caribe no es la excepción: la región registra un récord de 109 milmillonarios, cuya riqueza conjunta equivale casi al PIB combinado de Chile y Perú, y creció 16 veces más rápido que la economía regional solo en el último año.

Cuando unas pocas élites concentran riqueza extrema, el poder económico se transforma en poder político, debilitando la democracia y reduciendo los espacios de participación ciudadana, especialmente para las mujeres. Esta erosión no es aislada: según Freedom House, más del 60 % de la población mundial vive hoy en sociedades no libres, un récord en dos décadas, reflejo de una tendencia global a recortar derechos y restringir libertades.

En América Latina y el Caribe, esto se expresa en la captura de instituciones, el retroceso de derechos fundamentales y el auge de narrativas de odio —en particular contra mujeres, personas LGBTIQ+ y los derechos sexuales y reproductivos— amplificadas por entornos digitales que normalizan la misoginia, como la llamada manósfera.

Las mujeres: las primeras en perder derechos  

En la región, estas dinámicas se combinan con desigualdades estructurales que afectan de forma desproporcionada a las mujeres: 30 % no tiene ingresos propios, 41,8 % enfrenta inseguridad alimentaria y solo la mitad participa en el mercado laboral, mientras el trabajo de cuidados no remunerado sigue sosteniendo la economía sin apoyo público.

En contextos autoritarios, esto se agrava: se desfinancia y precariza el acceso a salud, justicia, cuidados y educación; se criminaliza a quienes ejercen su autonomía o protestan; se desacreditan las agendas feministas; y aumenta la violencia de género, especialmente contra defensoras, activistas, mujeres LBT+ y mujeres migrantes.

Allí donde avanzan los autoritarismos, avanza la resistencia y las mujeres están articulando alternativas reales y profundamente democráticas. Desde mujeres indígenas defendiendo sus territorios en el Chaco salteño; mujeres trans que disputan espacios de ciudadanía en Colombia; feministas centroamericanas documentando abusos y litigando; hasta redes comunitarias que sostienen la vida en barrios y territorios.

“El poder económico concentrado está erosionando democracias enteras. Pero son las mujeres —en su diversidad— quienes están defendiendo los derechos que sostienen la vida en nuestras sociedades. Su autonomía corporal es un pilar democrático, y hoy está bajo ataque directo.”, afirma Gloria García‑Parra, directora regional de Oxfam en América Latina y el Caribe.

“No es casualidad que en contextos donde aumentan los autoritarismos, se restrinjan también los derechos sexuales, reproductivos, y los recursos para avanzar en políticas de igualdad. Controlar los cuerpos de las mujeres es una estrategia política para consolidar poder.”, añade García‑Parra.

Para Oxfam, el 8 de marzo debe marcar un punto de inflexión: no solo un día de denuncia, sino el inicio de una fase donde se reconozca que las mujeres no solo exigen derechos: están proponiendo y construyendo el futuro.

¿A qué insta Oxfam a los gobiernos?

Respetar el principio de progresividad de los derechos humanos: no dar paso atrás en las libertades conquistadas y avanzar gradualmente hacia su plena garantía.

Proteger la autonomía corporal como un derecho fundamental y condición de ciudadanía plena.

Garantizar presupuestos públicos para salud, justicia, educación y sistemas nacionales de cuidados.

Regular la influencia del poder económico de las élites sobre las decisiones políticas.

Fortalecer la participación y presencia de las mujeres en espacios de decisión.

Contrarrestar narrativas antiderechos con políticas públicas claras y orientadas a garantizar derechos humanos.

Proteger a defensoras y organizaciones feministas, reconociendo su rol esencial en las democracias y promoviendo la participación activa

Notas para editores

CEPAL – Indicadores de autonomía económica de las mujeres, Panorama Social de América Latina y el Caribe (2025).

Freedom House – Freedom in the World (2025).

Oxfam – Contra el imperio de los más ricos (2026).

Oxfam – Riqueza sin control, democracia en riesgo: por qué América Latina y el Caribe necesitan un nuevo pacto fiscal (2026).

ONU Mujeres – Indicadores de participación laboral y cuidados no remunerados.

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