La eliminación de los blísters de plástico de las vacunas, la supresión de requisitos adicionales de agujas, una mejor estimación del número de dosis y el uso de envases más pequeños son las principales propuestas recogidas en un informe que permitirían ahorrar en las campañas de vacunación hasta 1.500 toneladas de CO2 y 92 toneladas de plástico.
El informe ‘La contratación pública como palanca para la sostenibilidad en las campañas de vacunación en España’, presentado en Madrid y elaborado por la Asociación Nacional de Enfermería y Vacunas (ANENVAC), con la colaboración del Observatorio de Contratación Pública y el respaldo de Sanofi, propone incluir criterios de sostenibilidad en la compra pública de vacunas para limitar su huella ambiental desde la producción y el suministro hasta el almacenaje.
“El camino no es ver las vacunas como un producto de gasto sino como una inversión en un modelo que busca una gestión más responsable, eficiente y verde”, ha declarado el director del Observatorio de Contratación Pública, José María Gimeno Feliu, quién ha recordado que la Ley de Contratos del Sector Público establece que la protección medioambiental “debe ser el ADN” de cualquier decisión pública.
Vacunas más sostenibles
En opinión de Gimeno, la compra pública constituye una palanca de cambio en la adquisición de vacunas más sostenibles que requiere anticipación, planificación y predictibilidad para cubrir las demandas ciudadanas.
La jornada ‘Las vacunas y su huella ambiental’ ha puesto el foco en cómo las campañas de vacunación contribuyen a la huella de carbono del sector sanitario, responsable del 4,5 % del total de emisiones de gases de efecto invernadero en España, con 13 millones de toneladas métricas equivalentes de CO2.
Por su parte, la directora de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), María Neira, ha asegurado que todo el trabajo a favor de la sostenibilidad no debe ir en detrimento de la calidad asistencial en un sector que “estaba esperando hacer algo muy concreto” para hacer frente al cambio climático.
“El carácter esencial de las vacunas”
Así, el presidente de ANENVAC, José Antonio Forcada, ha reivindicado el rol de la enfermería en la construcción de un sistema sanitario más sostenible.
Asimismo, ha subrayado “el carácter esencial de las vacunas para proteger la salud pública”, señalando que “su valor indiscutible no debe impedir el debate sobre cómo reducir su impacto ambiental”.
Un debate añadió que, además de centrarse en medidas concretas encaminadas a la eliminación de los plásticos o la logística de las vacunas, debe abordar el uso más eficiente de los recursos.
Un ahorro de 92 toneladas anuales de plástico
El estudio concluye que la incorporación de envases libres de plástico ahorraría 92 toneladas anuales de este material, el uso de cajas compactas evitaría 457 toneladas de CO2 al reducir las necesidades de transporte y refrigeración, mientras que una estimación más ajustada del número de vacunas reduciría el número de dosis potencialmente devueltas y desechadas en España – que oscila entre 2,3 y 3,4 millones al año, equivalente a 478 toneladas de emisiones CO2/año.
En línea con estas medidas, el director general de vacunas de Sanofi, Ignacio Sáez-Torres, ha enfatizado la importancia de la colaboración público-privada y la necesidad de adoptar de forma rápida medidas que frenen los efectos negativos del cambio climático, haciendo mención al plan medioambiental de la farmacéutica, con compromisos como la eliminación del blíster de plástico de todas sus vacunas para el 2027, con un 35% del objetivo ya conseguido, o las líneas de producción puestas en marcha para la producción de cajas compactas que generan una menor huella medioambiental. EFE