La versión teatral de Nieves Rodríguez y Cristina Silveira de "La tumba de Antígona", de María Zambrano, se presenta en rueda de prensa este martes por parte de ambas coautoras, las actrices y actores de la misma, y el director del Festival de Teatro Clásico de Mérida, Jesús Cimarro. EFE/ Jero Moeales

Antígona renace y cierra con un delirio filosófico el Festival de Mérida

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María Zambrano rescató a Antígona de su tumba y le concedió el tiempo que no le dio Sófocles para que renaciera. Ahora 55 años después de que el texto viera la luz, Nieves Rodríguez y Cristina Silveira ponen con su versión teatral de «La tumba de Antígona» el broche final a la 68 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.

Antes de morir en el invierno de 1991, la filósofa María Zambrano expresó su deseo de ver representada «La tumba de Antígona» en el Teatro Romano. Sin embargo, no pudo ver su sueño cumplido, pues fue al año siguiente cuando Alfredo Castellón puso en escena la obra.

Ahora, 30 años después, una coproducción del Festival de Mérida y la compañía Karlik Danza-Teatro traslada el sueño de Zambrano al escenario del tetaro romano emeritense.

La nueva lectura de Antígona

El director del certamen, Jesús Cimarro, ha afirmado en la presentación del montaje que la coproducción del Festival con la compañía extremeña es «una nueva lectura de la heroína de Sófocles que dará mucho que hablar».

El texto de María Zambrano, que aúna filosofía y literatura, presenta a una Antígona «delirando entre la vida y la muerte», según ha expuesto Nieves Rodríguez. Antígona se encuentra con Creonte, el rey Tebano que la condenó a ser enterrada viva; con su padre Edipo, sus hermanos Ismene, Eteocles y Polínices, su nodriza Ana y su novio Hemón, hijo de Creonte.

Todos estos personajes serán el hilo conductor de un relato que permitirá al espectador conocer realmente a la Antígona que se rebeló contra el poder establecido. Una pieza teatral en la que cabe todo aquello que Sófocles no contó de ella y, en definitiva, todo lo que vivió.

El lenguaje de la danza

Para Nieves, «María Zambrano se presta más al silencio que a la palabra y, ente ese sentido, Cristina desde la danza es una maestra». Por eso, «estamos -ha añadido- ante el primer espectáculo que ha intentado indagar en el delirio desde la creación escénica».

Por su parte, la directora de la obra y que también ha llevado a cabo la adaptación del texto, Cristina Silveira, ha destacado el trabajo de un elenco conformado por profesionales extremeños que «se han sacado el corazón para entender a María y hacer la palabra danzante».

«Es una obra que cada uno cuando la lee le toca en un lugar y desde ese lugar es desde donde hemos intentado trabajar», ha explicado la directora, quien ha coincidido en palabras con el resto de actrices y actores que han expresado cómo el texto les ha llegado.

La música como palabra

De la puesta en escena de la obra, «hemos querido entrar dentro de Antígona y trabajar corporalmente como si la música fuera la palabra«.

Ana García, una de las actrices que interpreta Antígona en una de sus etapas, espera que el público del teatro romano no abarque la obra desde el intelecto, sino que «se abra y reciba».

Para la Secretaria General de Cultura, Miriam Cabezas, el texto de María «es el reflejo de una época que le tocó vivir y la memoria de un tiempo de guerra civil en el que la ley impuesta por los vencedores impuso destinos, tiempo y dolor».

Al acto de presentación también han asistido, el productor de la obra, David Pérez, y el resto del elenco: Cristina Pérez Bermejo, Elena Rocha, Lara Martorán, Camilo Maqueda, Mamen Godoy, Tania Garrido, Jorge Barrantes, Simón Ferrero, Sergio Barquilla, José Antonio Lucia, Fransico García y, al violín, Aolani Shirin.

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