El Grupo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) inicia el miércoles sus reuniones anuales en Asunción con la meta de seguir consolidando los esfuerzos de sus tres entidades principales y de analizar grandes retos para Latinoamérica y el Caribe, como la necesidad de crear cadenas de valor para la industria de minerales críticos o la de estimular la competencia regional.
Las reuniones anuales, que se celebran hasta el 14 de marzo en la capital paraguaya, llegan, según explica a EFE el presidente del BID, Ilan Goldfajn, «con el telón de fondo de un año récord; nuestro financiamiento para América Latina y el Caribe alcanzó los 35.000 millones de dólares en 2025, de los cuales 13.000 millones fueron al sector privado».
Goldfajn señala precisamente el «fuerte interés» que el evento ha generado también entre el sector privado, ya que entre los más de 4.000 asistentes procedentes de 48 países que se prevén, unos 1.580 corresponden al entorno empresarial, incluyendo a más de 300 consejeros delegados y más de 750 ejecutivos de alto nivel.
El presidente de la entidad subraya además que esos programas aprobados en el último año tuvieron un mayor impacto si cabe, ya que gracias a ellos unos 34 millones de personas recibieron servicios de salud y nutrición, 2,6 millones lograron acceso a servicios de banda ancha y se dio apoyo a 3,3 millones de «micro, pequeñas y medianas empresas».
De cara a las sesiones plenarias de las Asambleas de Gobernadores que se celebran el 13 y 14 de marzo, Goldfajn destaca que se sigue «avanzando en la implementación de BIDImpact+«, el marco aprobado en las reuniones anuales de 2024 para integrar más el trabajo de las tres entidades que componen el Grupo; BID, enfocado en sector público; BID Invest, que trabaja con el sector privado; y BID Lab, su brazo de innovación y emprendimiento.
El plan pasa por armar y activar una nueva estrategia institucional que incremente el impacto y la escala en términos de desarrollo, por completar el incremento de capital de 3.500 millones de dólares para BID Invest, que busca «movilizar inversión privada a escala», y por la reposición de recursos de BID Lab.
Buenos augurios para los minerales críticos
A lo largo de las cuatro jornadas de estas reuniones anuales hay convocados distintos seminarios para analizar grandes retos regionales, empezando por el potencial que plantea la industria de minerales críticos.
Latinoamérica es un actor clave en lo que se refiere a los minerales considerados esenciales para la industria tecnológica o energética, desde el cobre o el níquel a las tierras raras, de los que llega a controlar en determinados casos más de un tercio del suministro mundial.
Asimismo, se espera que la demanda de elementos como el litio, cuyas mayores reservas mundiales se encuentran en Bolivia, Chile y Argentina, se disparen enormemente en los próximos años.
Esto brinda una gran oportunidad, pero plantea a su vez la necesidad de no centrarse exclusivamente en la extracción y en lograr atraer nuevas inversiones para crear cadenas de valor que hagan de esta industria un motor de crecimiento sostenible y más inclusivo.
Otra sesión de análisis y debate se centrará en una de los grandes tareas que el BID ha señalado como indispensable para que Latinoamérica y el Caribe puedan impulsar productividad, incrementar salarios o controlar inflación: la necesidad de acrecentar la competencia para reducir la enorme concentración que registran sus mercados.
Los requisitos para una mayor integración regional, las oportunidades de crecimiento que presenta el rápido envejecimiento de la región o los visos de mayores inversiones tras la firma del acuerdo comercial entre Mercosur y la Unión Europea (UE) también tendrán cabida en las sesiones en Asunción.
A su vez, Goldfajn destaca que Paraguay «es un anfitrión muy oportuno», que «ha vivido una transformación notable, con el Grupo BID como socio del país en ese recorrido» y «ha ganado impulso gracias al sector privado».
«Es un ejemplo importante porque creemos que el sector privado es fundamental para cerrar las brechas de desarrollo, mientras el sector público ofrece las condiciones habilitantes. El desarrollo necesita del sector privado para sumar escala, innovación, empleo, y eso se logra con instituciones sólidas y políticas creíbles», concluye. EFE