El escalón intermedio: los centros de día ganan peso en la atención a las personas mayores en Madrid

El escalón intermedio: los centros de día ganan peso en la atención a las personas mayores en Madrid

(Información remitida por la entidad que la firma:)

Entre la atención en el domicilio y el ingreso residencial permanente existe un recurso que ha ido ganando presencia en la Comunidad de Madrid: el centro de día. Se trata de un servicio sociosanitario que atiende a la persona mayor durante las horas centrales de la jornada y le permite regresar a su domicilio por la tarde, un modelo que combina supervisión profesional con la continuidad del entorno habitual.

Su crecimiento responde a una doble presión: el aumento sostenido de la población de más edad y la dificultad de las familias para compatibilizar el cuidado con la actividad laboral.

Un perfil de usuario mayoritariamente femenino

El envejecimiento en la Comunidad de Madrid tiene rostro de mujer. Según el Observatorio Social de las Personas Mayores elaborado por CCOO Madrid a partir de datos del INE, las mujeres representan el 58,5 % de la población madrileña mayor de 65 años, una proporción que se eleva conforme avanza la edad hasta superar el 72,4 % entre las personas de más de 90 años.

Esa diferencia se explica por una esperanza de vida superior, pero tiene consecuencias prácticas: son ellas quienes con más frecuencia llegan a edades avanzadas viviendo solas y quienes concentran buena parte de la demanda de servicios de apoyo.

A ello se suma el peso de la dependencia funcional. La Encuesta Europea de Salud del INE correspondiente a 2020 situaba en el 22,8 % la proporción de personas mayores de 55 años con dificultades para desarrollar actividades básicas de la vida diaria.

Qué distingue un centro de día de una plaza residencial

La diferencia principal es el régimen de estancia. En un centro de día la persona acude durante la jornada y pernocta en su domicilio, mientras que la plaza residencial implica un traslado permanente. Esa distinción condiciona tanto el perfil del usuario como los objetivos de la intervención.

Los centros de día en Madrid suelen dirigirse a personas con deterioro cognitivo leve o moderado, limitaciones de movilidad o situaciones de aislamiento que no requieren atención continuada durante las veinticuatro horas. Los programas habituales incluyen estimulación cognitiva, fisioterapia preventiva, terapia ocupacional, actividades de socialización y seguimiento del estado de salud.

El objetivo declarado de este tipo de recurso es preventivo: mantener las capacidades funcionales el mayor tiempo posible y retrasar situaciones de dependencia que obligarían a un ingreso permanente.

Una red desigual en el conjunto de la región

La oferta madrileña combina plazas públicas, concertadas y privadas, y su distribución territorial no es homogénea. Los municipios del área metropolitana concentran la mayor parte de los recursos, mientras que en la periferia regional la disponibilidad es más limitada y las familias dependen con frecuencia de servicios ubicados en localidades vecinas.

Los operadores privados han ampliado su implantación en los últimos años. Entre las residencias de mayores en Madrid que ofrecen simultáneamente plaza residencial y centro de día, la fórmula permite que una misma persona transite de un servicio a otro sin cambiar de entorno ni de equipo profesional, algo que los especialistas señalan como un factor de estabilidad en procesos de deterioro progresivo.

Las listas de espera para plazas de titularidad pública siguen condicionando las decisiones de muchas familias, que en la práctica combinan recursos de distinta naturaleza mientras se resuelve la tramitación.

El impacto sobre la familia cuidadora

La sobrecarga de la persona que asume el cuidado principal es uno de los efectos menos visibles del envejecimiento poblacional. Estrés sostenido, alteraciones del sueño, reducción de la actividad social y renuncias en el ámbito laboral figuran entre las consecuencias documentadas en la literatura sobre cuidadores informales.

El centro de día actúa en ese punto como una herramienta de conciliación. Al cubrir la franja horaria laboral, permite sostener el cuidado en el tiempo sin que recaiga íntegramente sobre un único familiar, habitualmente una mujer de mediana edad.

Un recurso que se planifica con antelación

Los profesionales del sector coinciden en que la decisión suele tomarse tarde, cuando la situación ya es crítica. Entre los indicadores que aconsejan valorar el recurso figuran los olvidos reiterados, la desorientación leve, la pérdida de autonomía en tareas cotidianas y el agotamiento evidente del entorno familiar.

Anticiparse amplía el margen de intervención. En un contexto en el que las proyecciones demográficas apuntan a un incremento sostenido de la población de más edad, la planificación temprana de los apoyos se perfila como uno de los factores que más influirán en la calidad de la atención durante la próxima década.

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