Democratizar el Camino de Santiago con medidas como la reciente decisión de la Iglesia de relajar las normas para obtener la compostela o reconocer al verdadero peregrino y preservar su esencia es el debate que no pone de acuerdo a todos los actores en torno a las rutas xacobeas.
La cuestión ha protagonizado una mesa de debate en el Foro Turismo y Camino de Fairway, realizado en el Museo de la Cidade da Cultura de Galicia, con representantes de federaciones y asociaciones del Camino de Santiago.
La Iglesia católica ha relajado las normas para obtener la compostela y, aunque sigue exigiendo que los peregrinos a pie recorran 100 kilómetros, solo es necesario que la última etapa sea inmediatamente anterior a la llegada a la Catedral y el resto puede realizarse en cualquier otro tramo, fuera o dentro de Galicia.
El verdadero peregrino
El presidente de la Federación Europea del Camino de Santiago, Ildefonso de la Campa, ha cuestionado cómo se diferencia al «buen peregrino» del «mal peregrino» y ha recordado que lo importante de la experiencia es el «viaje interior» y la «transformación personal».
También ha incidido en su origen católico, y ha defendido que la Iglesia es quien ha hecho un «esfuerzo importante de democratización» del Camino abriéndolo a la sociedad, por lo que es lógico que tome las decisiones sobre cómo certificarlo.
«Ser democrático es dar libertad al peregrino para que haga su peregrinación como él lo estime», ha insistido, y ha ejemplificado que no es menos peregrino el que va con una maleta que el que carga una mochila. Hay personas que, por factores como la edad o si tienen una discapacidad, no pueden recorrer largas distancias y aun así tienen derecho a ser reconocidos como peregrinos, ha referido.
Otorgar cierta flexibilidad
También se ha mostrado partidario de cierta flexibilidad el vicepresidente de la Federación Española de Asociaciones del Camino de Santiago, Ángel Trabada: «El peregrino inicia el camino en su casa y se pone a andar a Santiago. ¿Qué más da que venga por el camino francés o por un camino que no sea reconocido oficialmente?», ha cuestionado.

Aun así, ha considerado que se debería dar un reconocimiento especial a los peregrinos que recorren largas distancias, porque «no es lo mismo» empezar en Francia o Alemania que en Sarria o Tui. Trabada ha recordado que el debate también está marcado por el hecho de que el Camino es un «negocio» y en ocasiones lo que menos preocupa es el propio peregrino.
En defensa del peregrino tradicional ha salido el presidente del Camino Francés Federación, Miguel Pérez Cabezas, que ha considerado que hay que diferenciar a estos de los «viajeros» a Santiago, si bien todos son «respetables».
«Los voluntarios que llevan 30 años recibiendo a decenas de miles de peregrinos en los albergues distinguen quién es peregrino y quién no», ha asegurado Pérez Cabezas, que está a favor de que desaparezca la compostela: «Que no haya distancias, sino que el que venga como peregrino lo sea».
Respetar la tradición
Los doce albergues de Camino Francés Federación anunciaron en 2023 que dejarían de admitir maletas en sus establecimientos para «proteger la esencia» de la peregrinación, que «requiere esfuerzo, templanza y sacrificio para realizarse de la forma tradicional», frente al «contagio turístico».
La visión externa ha sido aportada por el concejal de Turismo de Caravaca de la Cruz, José Villa Plaza, un municipio murciano con sus propios caminos de peregrinación. «Desde fuera se ve el Camino (de Santiago) de una forma muy positiva, haciéndolo de una forma o de otra», ha asegurado Villa Plaza, y ha instado a respetar el valor del patrimonio cultural y religioso de este tipo de rutas y coordinar la toma de decisiones.
El Foro Turismo y Camino se desarrolla dentro de Fairway, una feria sobre el Camino de Santiago que arrancó el domingo 9 de noviembre, con más de setenta expositores y la participación de 43 turoperadores de 18 países. EFE