Las innovaciones que introduce la industria para mejorar los envases alimentarios y favorecer su recogida y reciclaje, y el esfuerzo legislativo por parte de las administraciones en el mismo sentido necesitan que el consumidor valore y asuma estos cambios para que sean realmente efectivos.
Así se han puesto de manifiesto en la edición «Diálogos Efeagro» sobre innovaciones para mejorar el reciclaje en la industria alimentaria, que se ha celebrado este jueves y en el que se ha analizado cómo está afrontando la cadena de valor las inversiones necesarias para responder a los retos en la materia, en un contexto económico, político y geoestratégico tan complejo como el actual.
Moderado por la directora general de Efeagro, Laura Cristóbal, en él han participado la directora de competitividad y sostenibilidad de la Federación de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB), Paloma Sánchez, y la responsable de Asuntos Sociales y Sostenibilidad de la patronal de la industria de los refrescos (Anfabra), Carlota Crespo.
La directora de la Estrategia de Envases para Europa en The Coca-Cola Company, Ana Gascón, y la directora de comunicación de Tetrapak, Marina Sánchez, han apuntado, además, las innovaciones concretas de sus compañías en este ámbito.
En el encuentro han coincidido en describir el estado tensionado de una cadena alimentaria que superó con resiliencia una pandemia y que ahora afronta una subida de costes sin precedentes por la guerra de Ucrania, tiene que responder a las regulaciones medioambientales y atraer a un consumidor que ya valora el esfuerzo de las empresas en sostenibilidad pero que se guía sobre todo por el precio.
Dificultades del sector
Según el último estudio global publicado por NielsenIQ «El Clima Cambiante de la Sostenibilidad» (The Changing Climate of Sustainability), tres de cada cuatro españoles consideran que la sostenibilidad es más importante para ellos que hace dos años, pero aunque la mayoría está tomando medidas para llevar un estilo de vida más acorde, un 49 % señala que el coste de hacerlo es una barrera.
La patronal de la industria alimentaria ha hecho hincapié en los costes «altísimos» que afronta el sector por la guerra de Ucrania y el impacto económico que tendrán las nuevas regulaciones, como el impuesto al plástico, que costará al sector según sus cálculos unos 600 millones de euros si finalmente entra en vigor el 1 de enero como está previsto.
Paloma Sánchez ha llamado la atención, además, sobre los esfuerzos que de manera voluntaria está haciendo la cadena alimentaria en pos de la sostenibilidad, que ahora se enfrenta a un cambio de modelo radical con un «coste añadido muy alto».
En el caso paradigmático de la industria de los refrescos, Carlota Crespo ha explicado que el 25 % de los esfuerzo en inversión de las empresas está destinado a hacer los envases más circulares y sostenibles.
Y ha citado, entre los logros del sector, adelgazar un 40 % los envases o las exitosas estrategias de reutilización de envases que comenzaron hace casi medio siglo en el canal de la restauración.
Los tapones adheridos
Una normativa europea obligará en julio de 2024 a que los tapones de las botellas de plástico queden adheridos a ellas para favorecer su recogida y reciclado.
Hay empresas que ya han introducido esta solución en el mercado, como Coca-Cola, pues a pesar del «contexto complicado» la sosteniblidad forma parte del modelo de negocio de la compañía y de su hoja de ruta, ha señalado su directora de Estrategia de envases para Europa, Ana Gascón.
Según ha detallado, la experiencia piloto se testó en España y se ha acompañado de un aligeramiento del cuello de la botella, un proceso en el que siempre se tiene presente al consumidor, para conseguir un sistema «cómodo» que atraiga al comprador final.
A su juicio, la eco-innovación para hacer los envases más sostenibles, combinada con la seguridad y la calidad del producto, es la «fórmula ganadora» para que el usuario forme parte de esta transición que va a suponer «consumir de una manera diferente».
Más soluciones para el reciclaje
Desde Tetrapak, Marina Sánchez ha recordado cómo han introducido en el mercado innovaciones como el tetrabrik para un alimento como la leche o las pajitas de papel, para adaptarse a las normativas.
Ahora, según ha indicado, ahora trabajan para continuar afrontando retos medioambientales que en su opinión no pueden encarar sin la colaboración de los ciudadanos y de mano de los legisladores.
En esta línea, ha solicitado a las administraciones que ayuden a poner la base para que las empresas puedan invertir y desarrollar innovaciones, y ajustar las normas a los diferentes sectores y espacios donde deben implantarse, dadas las diferencias entre alimentos y entre territorios.
En el último año, la industria alimentaria ha adoptado 4.600 medidas para reducir los envases, que han supuesto un ahorro de 60.000 toneladas y 22.000 cúbicos de agua, además de la consiguiente energía eléctrica para producirlos, según los datos de la patronal.