Una visitante en el Palacio de Velázquez de Madrid contempla la obra 'Sin consumar', que forma parte de la colección que el Museo Reina Sofía dedica al pintor Manolo Quejido

Manolo Quejido pone fin a una etapa: «La pintura mata al pintor»

Manolo Quejido, uno de los grandes nombres de la Nueva Figuración Madrileña, repasa seis décadas de trabajo en «Distancia sin medida», una exposición en Madrid que sintetiza toda su trayectoria, y que según ha revelado hoy, sufrió un punto y aparte hace diez años. Desde entonces no enseña a nadie lo que pinta.

El Manolo Quejido (Sevilla, 1946) que se puede ver en la «Distancia sin medida» es el de vivos colores, el del movimiento, los diagramas, y el de los inicios con el lenguaje pop o la experimentación geométricas para luego derivar en una reflexión existencialista sobre los límites de la pintura.

«Quejido es un artista con una trayectoria inmensa, con una gran consistencia que a pesar de los cambios ha sido muy consistente, ha llevado un trabajo muy serio», resume Manuel Borja-Villel, director del Museo Reina Sofía, que organiza la exposición presentada hoy en Madrid.

Hasta mayo de 2023

Manolo Quejido, en la inauguración de la exposición "Distancia sin medida", estrenada hoy en el Palacio de Velázquez de Madrid
Manolo Quejido, en la inauguración de la exposición «Distancia sin medida», estrenada hoy en el Palacio de Velázquez de Madrid

«Distancia sin medida», integrada por un centenar de obras, podrá verse en el Palacio Velázquez de Madrid desde mañana hasta mayo de 2023, y será una oportunidad para contemplar, en un mismo espacio, todas las investigaciones de Quejido de las últimas décadas sobre las posibilidades de la pintura como género.

Quejido siempre ha huido de las etiquetas y de la idea romántica del pintor como un genio: «El proceso de pintar es un proceso de suicidio -señala-, la pintura mata al pintor, lo convierte en uno más entre todos», señala el pintor, que ha empleado 20 meses en preparar la exposición que ha abierto hoy sus puertas en Madrid.

Entre las piezas reunidas para la muestra se pueden ver algunas de sus series más conocidas. «Espejo 8» y «Espejo 11» de su serie «Reflejos» y varias piezas de «Tabiques» (Tabique VI, VIII y IX) realizado a principios de los 90, en los que investiga como en la pintura concurren lo profundo y lo plano, con un guiño a Velázquez.

También se han reunido sus curiosas visiones sobre la historia del arte, como las series de «30 bombillas» (2010) y «Los pensamientos negros» (1988-1989).

Pintura y reflexiones

Uno de los cuadros de la muestra, en el que aparece la palabra «Fin» como si fuera un negativo sin revelar y pintado en 2014, marca el fin de una etapa que ha desvelado hoy. Desde entonces sigue pintado, pero ya no es él y lo que pinta no se lo ha enseñado a nadie.

«Es un trabajo que me tiene muy inquieto, y que me da qué pensar. (La pintura) además de placer, tiene que dar que pensar», explica Quejido.

El que pinta desde hace diez años, ha asegurado, ya no es él, Manolo Quejido, sino Nadir, un personaje que nace de un cuadro que pintó hace unos años –«Aperitivo en el bar Edén». «A mi casi me da una alegría casi desaparecer», explica el pintor.

«Ha sido -explica- como dar un paso al abismo. Estoy pintado por primera vez sin tener idea de lo que estoy haciendo».