Mueble modular y superficies antibacterias: así es la casa post-pandemia

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La proliferación de muebles modulares para hacer una utilización “flexible” de las habitaciones, el uso de superficies antibacterianas, sobre todo en mesas y cocinas, y la decoración “alegre pero con un punto nostálgico” se hallan entre las principales tendencias del hábitat doméstico después de los confinamientos por la pandemia.

El hecho de que durante el confinamiento «todos tuviéramos que permanecer en casa, muchas veces con hijos o familiares que normalmente no vivían allí, ha puesto el hogar en el centro”, según explica la responsable de la unidad de Diseño de Producto del Instituto de Tecnología de la Cerámica (ITC), Lutzia Ortiz.

Estas corrientes a la hora de diseñar un hogar se reflejan en el Cuaderno de Tendencias del Hábitat 22/23 que bienalmente elaboran el ITC, el Instituto Tecnológico del Textil (Aitex) y el de Metalmecánico, Mueble, Madera, Embalaje y Afines (AIDIMME), integrados en la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunitat Valenciana (Redit).

El Cuaderno de Tendencias del Hábitat, financiado por el Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (Ivace) analiza los efectos que la coyuntura económica global tiene en las viviendas y espacios de trabajo o sociales, en este caso marcada por la pandemia, la inflación y cambios sociales, como la introducción del metaverso o la creciente preocupación por la sostenibilidad ambiental.

Gimnasios y oficinas en casa

“Ante la imposibilidad de salir de las casas, se ha visto cómo se han ido incluyendo en ella diferentes ambientes y convirtiendo espacios de las viviendas en gimnasios, panaderías, oficinas, restaurantes, e incluso instalando spas en los baño”, ha señalado Ortiz, que forma parte de un equipo de casi una veintena de profesionales entre los tres centros tecnológicos, que incluye analistas de mercado, diseñadores y arquitectos.

Entre las principales tendencias, por tanto, destaca la flexibilidad: “a las necesidades de los usuarios se han empezado a dar soluciones más modulares y flexibles, porque los hogares no son cada vez más grandes, sino que las habitaciones se transforman durante el día”.

Así, “lo que es un salón durante la mañana puede ser un gimnasio por la tarde”, como ocurre en las caravanas de los campings, donde “la mesa se convierte en cama”.

En este sentido, “se ha multiplicado la oferta de muebles modulares, multifuncionales”, así como “paredes que se desplazan por rieles”, inspiradas en las generalmente pequeñas casas japonesas.

Además, ha afirmado que muchos de los nuevos usos para los espacios domésticos “se han quedado” tras los confinamientos: “la extensión del teletrabajo hace que sigamos necesitando oficinas en casa y la incertidumbre hace que sigamos necesitando espacios para relajarnos, hacer yoga o meditación”.

Mi casa, mi refugio

Para la responsable de la unidad de Diseño de Producto del ITC, la preocupación y el cuidado de la casa han aumentado al pasar tanto tiempo en ella, y mientras que “antes solía decirse que la casa no era prioritaria porque se pasaba más tiempo fuera, el ahorro forzoso en viajes y ocio ha hecho que se invierta más en mejorar los hogares”

Tanto es así que, según el Cuaderno de Tendencias del Hábitat, “la gente no solo ha empezado a arreglarse las terrazas, sino que en muchos casos ha intentado cambiar de casa para tener balcones”, una tendencia que, ha asegurado Ortiz, apunta hacia el mayor confort de las zonas exteriores de la vivienda.

“Hemos empezado a ver mobiliario de terraza que parece de interior; empieza a no estar limitado solo a sillas incómodas o de plástico, sino que hay sofás de exterior, cojines de tejidos resistentes a la humedad…”, ha detallado, y ha añadido que “no se renuncia a los elementos más sociales, como las mesas familiares (aunque más grandes para poder mantener las distancias) o las barbacoas, aunque más pequeñas y autolimpiables.

La preocupación por la higiene y la salud es una de las inquietudes principales tras la pandemia, y se buscan “materiales que te cuiden, que te den sensación de limpieza, de confort o relax, bajo el espíritu de que una casa es un refugio”.

En este sentido, han irrumpido los recubrimientos de materiales como el cobre, que tiene componentes antibacterianos, las superficies autolimpiables o purificadoras de aire, y determinados tipos de cerámica y madera que, con el uso de productos químicos, dan lugar a recubrimientos bactericidas.

Color, nostalgia y lujo «no ostentoso»

“Ante lo que estaba pasando en el mundo, necesitábamos rodearnos de alegría”, ha manifestado Lutzia Ortiz, que ha señalado que esa es la causa de la apuesta por los colores vivos en la decoración de los hogares.

Asimismo, ha destacado la “nostalgia” como elemento que ha guiado la decoración de los espacios: “quizá haya sido una forma de volver a un pasado en el que éramos pequeños y nos sentíamos seguros en casa, rodeados de familia, y por eso los diseños retro vuelven, junto con objetos de ganchillo o de artesanía”.

El lujo “siempre es requerido por determinados usuarios” pero los artículos de gama alta “son diferentes, sofisticados pero no tan glamurosos ni ostentosos”, ha incidido Ortiz, que ha definido el nuevo lujo como “sostenible y con un toque digital”: “El concepto de reciclaje lo teníamos asociado a productos más toscos pero ahora tiene un punto refinado, de marca”.

La limitación de movimientos ha hecho, además, que se eche de menos la naturaleza y, por ello, aparecen en los hogares materiales sostenibles, no tan tratados ni con aspecto moderno sino deliberadamente más rústicos”.

Todo ello enlaza con la preocupación fundamental de los usuarios por el medio ambiente lo que implica un cambio en el modelo energético de los hogares hacia la energía eléctrica y la solar fotovoltaica, no sólo por compromiso, sino por reducir los costes. EFE

La proliferación de muebles modulares para hacer una utilización “flexible” de las habitaciones, el uso de superficies antibacterianas, sobre todo en mesas y cocinas, y la decoración “alegre pero con un punto nostálgico” se hallan entre las principales tendencias del hábitat doméstico después de los confinamientos por la pandemia. Lutzia Ortíz (izqda), y Ana Benavent, representantes del ITC en el Observatorio de Tendencias del Hábitat, posan en la sede del Instituto de Tecnología Cerámica de la Universitat Jaume I de Castelló, con los proyectos desarrollados sobre mobiliario y espacio en nuestras casas. EFE/Doménech Castelló
La proliferación de muebles modulares para hacer una utilización “flexible” de las habitaciones, el uso de superficies antibacterianas, sobre todo en mesas y cocinas, y la decoración “alegre pero con un punto nostálgico” se hallan entre las principales tendencias del hábitat doméstico después de los confinamientos por la pandemia. Lutzia Ortíz (izqda), y Ana Benavent, representantes del ITC en el Observatorio de Tendencias del Hábitat, posan en la sede del Instituto de Tecnología Cerámica de la Universitat Jaume I de Castelló, con los proyectos desarrollados sobre mobiliario y espacio en nuestras casas. EFE/Doménech Castelló