El presidente de la Academia Española de Nutrición y Dietética y de la Confederación Mundial de Asociaciones de Dietistas-Nutricionistas, Giuseppe Russolillo, ha dicho que el impulso a la alimentación sostenible debe surgir de la sociedad, sin esperar a industria y gobiernos, aunque estos también tienen que operar.
Russolillo ha explicado, durante su participación en el seminario digital organizado por la Academia de Sostenibilidad Nestlé, que las dietas sostenibles son aquellas con poco impacto ambiental y que colaboran con la seguridad alimentaria y nutricional y a la vida saludable; y, para conseguirla, ha apelado a la capacidad de elección del consumidor “multiplicada por la cantidad de veces que comemos a lo largo del día”.
La ciudadanía, impulsando la alimentación sostenible
“A veces pensamos que tiene que ser la industria alimentaria la que tiene que cambiar la situación, o los políticos o la administración pública. Y este es un camino de sensibilización conjunto. Los consumidores somos los primeros protagonistas de este cambio”, ha resaltado.
Para ello ha insistido en que “es necesario cambiar la conciencia social”, pero ha advertido de que “imponiendo” no se va a conseguir una solución, por lo que ha abogado por concienciar para eliminar pensamientos como “a mí lo que pase de aquí 100 años me da igual”.

Cuidar el planeta con la alimentación
Además, ha considerado que una dieta sostenible también influye en el cuidado del planeta, al que ha calificado como “enfermo” por la emergencia climática, de modo que, bajo su opinión, las especies que viven en él también están enfermas.
“No se puede vivir en un planeta enfermo y que las especies que habitan en él estén sanas. Si el planeta enferma, las especies animales y vegetales que habitan en él enferman”, ha matizado para subrayar que, a nivel individual, “nos estamos jugando un cáncer, una obesidad, una enfermedad cardiovascular, una diabetes, por no tener un sistema sostenible que esté promoviendo una optimización de los recursos y que frene el cambio climático”.
Para Russolillo, que ha defendido ante los periodistas asistentes que él no está financiado por la industria alimentaria, las decisiones del consumidor estarían centradas en elegir alimentos con bajo impacto ambiental, que contribuyan a la seguridad alimentaria y que sean culturalmente aceptables, accesibles y económicos.
«Lentejas con chorizo» en la alimentación sostenible
Para explicar esto último, ha señalado que la alimentación sostenible no se entiende sin proteger la gastronomía tradicional española, “como pueden ser nuestras lentejas con chorizo; tenemos que entenderlo con una dieta rica en alimentos de origen vegetal y baja en alimentos de origen animal”.
Comer en raciones más pequeñas, planificar los menús para reducir los desperdicios y tomar productos locales han sido otras de las ideas para tener una alimentación más sostenible.
Por último, el responsable de Sostenibilidad de Nestlé España, Jordi Aycart, ha señalado en el seminario que el compromiso de la compañía para 2025 es que el 20 % de sus materias primas provengan de agricultura regenerativa del suelo y un 50 % para 2030.
Estas prácticas de agricultura regenerativa ya están teniendo lugar en los pastos de sus centros lecheros de Galicia, Asturias y Cantabria, y el objetivo del 20 % ya se alcanzó en 2023 para el cultivo de cereales de nutrición infantil. EFE
