El doctor Antonio Forgiarini.

La prevención y la vacunación, estrategias clave para erradicar el cáncer de cérvix

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El cáncer de cérvix o cáncer de cuello uterino es uno de los tipos de cáncer más comunes en el mundo, aunque en los países desarrollados su incidencia ha disminuido en las últimas décadas. Los doctores urgen por convertirlo “en un hecho del pasado” reforzando las campañas de prevención y vacunación.

En España, según datos de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), en 2020 se diagnosticaron 1.957 casos nuevos, un 3 % de los tumores femeninos; mientras que la incidencia poblacional mantuvo una tendencia a la baja desde los años 60, situándose en 5,4 nuevos casos por cada 100.000 habitantes/año.

Cuarto cáncer más frecuente en mujeres

Mañana, 26 de marzo, se celebra el Día Mundial de cáncer de cérvix, todavía el cuarto cáncer más frecuente en mujeres en el mundo -con 604.127 casos nuevos el año pasado-, después del de mama. Además, es el cuarto de todos los cánceres, provocando la muerte de 341.831 mujeres y con más de 20 millones en riesgo de desarrollar la patología.

Por ello, expertos en ginecología y oncología aseguran que es necesario mantener la vacunación en mujeres en edades entre los 9 y los 45 años, extenderla a los hombres para frenar la propagación y posible aparición de otros tipos de tumores, además de poner el foco en países con menos recursos.

La causa: el virus del papiloma humano

El virus del papiloma humano (VPH), cuya transmisión se produce a través de relaciones sexuales, es el causante del 99 % de los casos de este cáncer; en muchas ocasiones el virus es neutralizado por el propio sistema inmunitario y los pacientes son asintomáticos.

Como en todos los cánceres hay una célula que tiene un error en su replicación, en su ADN, y ésta se divide de manera caótica utilizando los recursos del organismo para prolongarse en el tiempo; un fenómeno que en el cáncer de cérvix “no es una excepción”, siendo el VPH la causa última de que se produzca esta alteración.

Se estima que más del 80 % de las personas sexualmente activas se contagiarán alguna vez en su vida de algún genotipo del VPH, de los que, actualmente, se han detectado más de 150 genotipos, entre los que se encuentran 15 de alto riesgo.

Los médicos piden ampliar la vacunación

El doctor Antonio Forgiarini, en entrevista a Efe, reconoce que la detección temprana es fundamental para reducir la mortalidad: “gracias a estos cribados que son muy sencillos, requieren una visita de 10-15 minutos cada año o cada dos años dependiendo del caso, podemos evitar un cáncer que es muy peligroso y que es muy demoledor”.

Una opinión que comparte su compañero de profesión, el doctor Lucas Minig, quien añadió valor a la prevención, ya que “suele ser un cáncer de crecimiento lento” y afecta a las mujeres entre 35 y 65 años de edad.

Ambos abogan por emplear la tecnología para desarrollar mejores sistemas de cribado o una vacuna que mejore la actual, de la que por otra parte se muestran satisfechos con “un 100 % de seguridad”, todo con el propósito de que “algún día día hablaremos de este tipo de enfermedad en pasado”.

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Test de detección del cáncer de cérvix

La Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia recomienda distintas pruebas de cribado para la detección del cáncer de cérvix en función de la edad de las mujeres. Para las mujeres de entre 25 y 30 años, se aconseja la citología cervical cada tres años.

No obstante, en los últimos años, en los que se ha descubierto que el cáncer de cérvix tiene una causa única que es el VPH, para las mujeres de entre 30 y 65 años, se recomienda la prueba de VPH cada cinco años junto con la citología, lo que reduce el 75 u 80 % de las citologías.

Existen nuevas pruebas que además permiten determinar la posible actividad oncogénica de los virus detectados. Estas pruebas las puede realizar el ginecólogo o la propia paciente y, posteriormente, las muestras son enviadas a un laboratorio para la identificación de los virus de alto riesgo.