Usar la formación tecnológica como una palanca para promover la igualdad de género y como un mazo para romper los techos de cristal: este es el objetivo que persigue la Escuela para el Liderazgo Femenino, que desembarca en València durante esta semana para formar a chicas venidas de toda Europa.
Es la primera vez que llega a España esta academia itinerante, impulsada por la tecnológica china Huawei, y que esta vez celebra su cuarta edición con contenidos «adaptados a las tendencias de la industria y a lo que solicita el mercado laboral», según explica a EFE la directora de la Escuela, la española Berta Herrero.
«¿Y qué es lo más importante este año? Lo que nosotros llamamos las habilidades verdes y digitales. Es decir, capacitar a las alumnas para que vayan a estar no solo al frente de la revolución tecnológica, sino también de la transición ecológica y energética», comenta Herrero.
En València, 29 jóvenes representantes de cada país de la Unión Europea, Albania y Ucrania participarán hasta el viernes en clases magistrales, mesas redondas y talleres sobre temas vinculados con la era digital, y que van desde la ética detrás de la inteligencia artificial hasta la innovación en sanidad o la ciberseguridad.
Precisamente, la ciberseguridad es el ámbito en el que trabaja Nekane Estalayo, la joven de 23 años que representa a España en la Escuela de Liderazgo, y que hace dos semanas que se ha licenciado en un doble grado tecnológico que combina Gestión e Ingeniería de Servicios con la Administración y Dirección de Empresas.
«A mí me empezó a interesar el mundo de la informática desde los cinco o seis años. Yo veía que había ordenadores en mi casa, mi padre siempre estaba cacharreando y yo disfrutaba al ver todas las cosas que podía hacer con la informática más que con otro tipo de hobbies como la pintura o el dibujo», explica Estalayo a EFE.
La joven lamenta que, en su momento, tuviese que afrontar una situación de «muchísima falta de referentes femeninos» en el mundo de la informática, aunque señala que ha habido «avances» en los últimos años, sobre todo gracias a las escuelas que organizan para niñas y adolescentes charlas con mujeres en carreras científicas.
«Aun así, es muy importante que esto llegue a todo el mundo, porque creo que muchas veces se queda en zonas muy grandes, como Madrid y Barcelona, y otras provincias más pequeñas siguen un poco estando detrás en este tipo de iniciativas», lamenta Estalayo, que nació y se crió en Logroño.
En España, las mujeres sólo representan el 29 % del personal investigador y sólo dirigen el 16 % de los proyectos científicos, según un estudio publicado este enero por el Instituto de las Mujeres y la Universidad de Santiago de Compostela.
¿POR QUÉ FALTAN MUJERES?
Más allá de la falta de referentes femeninos en los libros de texto de las escuelas, la escasa formación en tecnología de los maestros de primaria es otra de las razones que explican la falta de interés por las chicas hacia este tipo de salidas, según la presidenta de la Sociedad Catalana de Tecnología, Núria Salán.
«El profesorado de primaria generalmente no proviene de una formación tecnológica. La pueden haber tenido de forma puntual o tangencial, pero no consolidada, y es muy difícil transmitir pasión por algo que no tienes bajo la piel» argumenta a EFE Salán, que da una conferencia para la Escuela de Liderazgo en València.
Esta doctora en Ciencia de los materiales e Ingeniería metalúrgica defiende la obligatoriedad de la formación tecnológica para los maestros de primaria e insta a las autoridades a diseñar materiales que «contemplen nombres de mujeres inventoras» para demostrar que «hombre y mujeres hacen de todo por igual».
«De momento, Marie Curie es prácticamente el único nombre que una niña puede llegar a ver durante sus años de formación. Y Marie Curie era un modelo brillante, que asusta porque era muy buena, pero también muy triste, y entonces no resulta suficientemente atractivo», lamenta Salán.
La doctora sostiene que la brecha de género en las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) es un factor que «afecta» a la calidad de las investigaciones porque, en su opinión, «cuántos más inputs tenga y cuanto más diverso sea el diseño para solucionar un problema, más eficaz será».
Al fin y al cabo, «la ingeniería es solucionar problemas con ingenio» y, por esta razón, Salán llama a no perder ni el talento ni el ingenio del 50 % de la población. Es decir, las mujeres. EFE
(Esta crónica forma parte de una serie que cuenta con el apoyo de Huawei. El contenido editorial de Efe es independiente de las posiciones de esta empresa)