Pasarelas de madera construidas junto al río Mondego que discurren por antiguas construcciones de piedra y por una cascada

Valle del Mondego, un pasadizo turístico entre Portugal y España

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El Valle del Mondego luso quiere convertirse en uno de los destinos naturales ibéricos más relevantes de Europa, por lo que el Ayuntamiento portugués de Guarda ha creado una ruta de 8 kilómetros de pasadizos de madera por desfiladeros que ofrecen al viajero vistas únicas.

Se trata de una inversión de cuatro millones de euros que ha permitido la construcción de pasarelas de madera que posibilitan todo tipo de rutas paralelas por el río Mondego, en la región Centro de Portugal, próxima a la frontera española de Salamanca.

Las variedades geológicas, la flora y la fauna características del río Mondego -el acuífero más largo de todos los que nacen en Portugal- y la contemplación de un paisaje «virgen», como explica el alcalde de la ciudad de Guarda, Sérgio Costa, son algunos de «los atractivos» que ofrece este nuevo recurso turístico.

En total, hay cuarto rutas que suman 12 kilómetros, de los que 8 están construidos mediante pasarelas de madera para que el turista pueda acceder a las zonas más escarpadas por las que discurre el río Mondego en los parajes del distrito de Guarda.

Inauguración en verano

El regidor guardense y la concejal Diana Monteiro han anunciado que la infraestructura será inaugurada a lo largo de este verano para que sea recorrida por los turistas. Además de los 8 kilómetros de pasarelas de madera, otros 5 kilómetros de antiguos caminos recuperados, junto con diferentes puentes para cruzar el río Mondego.

Para realizar el trayecto por los «Passadiços del Mondego», el viajero podrá ingresar a la ruta por cuatro pueblos diferentes del distrito de Guarda: Videmonte, Trinta, Vila Soeiro y el embalse de Caldeirao.
En las próximas semanas serán habilitadas las zonas de descanso y de aseo para que los turistas puedan hacer una parada durante el trayecto.

En el parque natural Serra de Estrela

El nuevo atractivo turístico «será un reclamo para toda Europa», insiste el alcalde de Guarda, ya que en los últimos meses se han interesado por este destino «numerosos visitantes de diferentes países europeos«, argumenta.

El Valle del Mondego está enclavado en el Parque Natural Serra de Estrela, que recientemente fue distinguido por la UNESCO como Geoparque y considerado con uno de los pulmones del país portugués.

Además de la riqueza paisajística, sobresalen numerosos recursos de «arqueología industrial», como antiguos edificios que se levantaron el pasado siglo a orillas del río para la producción textil y otro tipo de construcciones que aún se mantienen en pie, especialmente algunos pequeños diques de contención que se usaban para generar electricidad gracias a los saltos del río.

Filones de hierro y calzadas romanas

En la parte final del trayecto, ingresando a la ruta por el embalse de Caldeirao, el caminante se topará con una cascada que con el paso de los siglos ha erosionado la roca hasta descubrir un imponente filón de hierro.

«Es el selfie» más buscado por los turistas, explican desde el Ayuntamiento de Guarda.

Incluso, en la aldea de Vila Soeiro, los turistas pueden contemplar la joya arquitectónica de una pequeña capilla dedicada a la «Senhora de la Piedad» o una calzada romana muy bien conservada.

El capital humano que ha mantenido estos parajes naturales a lo largo de los siglos también es otro de los recursos más singulares de la ruta.

Es el caso del matrimonio octogenario formado por Maria dos Santos Fernandes y Manuel Fonseca, que lejos de irse a vivir a alguno de los pueblos próximos, residen solos a orillas del río Mondego, donde cultivan su propio huerto.

«Cultivamos un huerto y animales ya tenemos pocos, apenas un burro y unas gallinas», concluye la señora Maria. EFE