Zonas francas de los cinco continentes se han unido dentro de una iniciativa de la Alianza Global de Zonas Económicas Especiales (GASEZ, en sus siglas en ingles) para tomar como propios los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) e impulsar proyectos para transformar sus actividades y su entorno.
Algunos de los representantes relacionados con esas zonas económicas se han presentado este jueves en la Conferencia de Zonas Francas de Iberoamérica, que ha tenido la colaboración de GASEZ, entre cuyos integrantes están asociaciones líderes de zonas económicas especiales en todo el mundo.
La sostenibilidad, como lo indican los ODS, no solo se enfoca en cuestiones medioambientales, sino también en aspectos sociales como la mejora de la educación, la transferencia de tecnologías y el impacto positivo de las actividades económicas sobre las comunidades locales.
El medioambiente, un foco central
En países donde las zonas francas ya son un polo de inversión de nuevas economías y generadoras de empleo de calidad, uno de los principales enfoques dentro de los ODS es reducir la huella que sus actividades tienen en el medioambiente.
En Lituania, por ejemplo, las zonas francas han adoptado ambiciosos programas de reducción de gases de efecto invernadero como resultado de las nuevas regulaciones que impulsa la Unión Europea, que poco a poco penalizará más las emisiones contaminantes.
Lo mismo pasa, ya en España, de la red de campuses del Parque Tecnológico del País Vasco, cuyas empresas invierten en I+D más que muchos sectores en la comunidad y operan más de 20.000 profesionales con una alta formación, y que ahora se proponen seguir mejorando en temáticas medioambientales como eje para los próximos años, incluyendo un nodo empresarial de energías verdes.
Desarrollo económico en países emergentes

Fuera de los países más desarrollados, los ODS no solo se miran desde un punto de vista medioambiental, sino en aumentar el impacto positivo que puedan tener en desarrollar sus entornos próximos o sus regiones.
«Mientras que las zonas francas de África sirvan principalmente para la exportación, nunca podremos reducir las desigualdades ni hacer ciudades sostenibles. Debemos elevar la posición del continente en la cadena de producción global», ha reivindicado el secretario general de la Africa Economic Zones Organization, (AEZO), Ahmed Bennis.
En el caso africano, ha remarcado Bennis, la mayoría de las zonas francas se han desarrollado a espaldas de su entorno, sin relaciones con la actividad económica nacional o local.
«La transferencia tecnológica, la colaboración entre actores industriales y compartir experiencias en foros globales es vital para el futuro de las zonas especiales del continente africano, porque las pequeñas y medianas empresas aún no se están beneficiando de la implementación de esas zonas», ha añadido Bennis.
Promover el empleo de calidad

Más allá del mundo empresarial, un objetivo compartido de muchos gobiernos a la hora de crear zonas francas también es crear trabajos, y que sean empleos de calidad.
«Cuando el trabajo que se crea es de calidad, eso tiene impacto no solo en las personas ocupadas, sino en todo el ecosistema de la zona económica y en su entorno», ha subrayado la directora del departamento de Empresas Sostenibles, Productividad y Transición Justa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Rie Vejs-Kjeldgaard.
«Aunque no siempre el trabajo que se crea cumple los estándares de la OIT, hay inversores que insisten en la ética, que tienen iniciativas basadas en los ODS. Trabajamos para convencer a empleadores de que hay que crear trabajo bajo los estándares de la sostenibilidad, siempre garantizando que las empresas son competitivas y productivas», ha añadido Vejs-Kjeldgaard. EFE